Antecedentes

cropped-cropped-Logo-Centro-01-01-1.jpgAmérica Latina se encuentra en una posición única para construir un futuro en el que se considere el cambio climático. Pero esto depende, en última instancia, de los líderes y tomadores de decisiones cuyas acciones están configurando la sostenibilidad de las economías y las sociedades en el largo plazo. De acuerdo con las conclusiones de Río +20, es entonces fundamental apoyar la profesionalización de la toma de decisiones en los sectores público y privado con el fin de afrontar los retos y oportunidades asociados al cambio climático y los nuevos modelos de desarrollo económico y social.

Entre otros medios, mediante el fortalecimiento de la relación entre la ciencia y los tomadores de decisiones, tanto del sector público como del privado, y el apoyo a la reflexión sobre los conceptos científicos relacionados con la sostenibilidad en la toma de decisiones cotidiana. Porque, a fin de ser eficaces, tenemos que asegurar que la ciencia resuena claramente con las preocupaciones y el lenguaje de quienes deben aplicarla diariamente en su trabajo.

Contribución al desarrollo

Objetivos de Desarrollo del Milenio 7 (Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente) y 8 (Desarrollar una asociación mundial para el desarrollo); Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Promover y facilitar los programas de educación y capacitación sub-regional, incluyendo el fortalecimiento de las instituciones nacionales y el intercambio o la adscripción de personal encargado de formar expertos en este campo); Objetivos de Rio 20 (Asegurar el compromiso político con el desarrollo sostenible y abordar los desafíos nuevos y emergentes).

Fundamentación

En el ámbito del cambio climático y los cambios globales hay una creciente concientización de las limitaciones de las disciplinas individuales que trabajan por cuenta propia y la necesidad de un enfoque integral y multidisciplinario para la resolución de problemas.

En este sentido, el estudio preliminar realizado en 2010 por los socios concluyó que la oferta educativa para la formación de personas en las áreas de cambio climático todavía es limitada. En general, el tipo de formación existente está orientada todavía a alguna industria específica o los intereses y demandas del mercado. Por lo que las opciones disponibles satisfacen las crecientes necesidades del sector productivo – como, por ejemplo, los MBA en gestión de la sostenibilidad – o son cursos sobre ciencias climáticas básicas – tales como Ciencias del Ambiente – que muestran un enfoque muy centrado en el medio ambiente, la ecología o la conservación sin tener en cuenta los correlatos socio-económicas y retos globales.

A pesar de que hay algunas opciones de formación que ofrecen una reflexión bajo otras perspectivas -sobre todo una visión general sobre la ciencia, la política y la economía del cambio climático-, por lo general, carecen de enfoque holístico y sistémico de los problemas asociados con el cambio climático.

Aunque en algunas universidades hay un acercamiento entre las ciencias sociales sobre el tema del cambio climático, todavía es a modo de prueba, en  disciplinas aisladas o cursos de corta duración. Por lo tanto, hay muy pocas iniciativas que integran experiencias en el campo, en la comunidad, los problemas reales, con la posibilidad de interacción con los actores sociales relevantes para construir soluciones compartidas.

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